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martes, 23 de agosto de 2016

Las sonrisas que vienen del alma

Una de las cosas más fáciles de regalar y que mayor poder tiene a pesar de su sencillez, es la sonrisa... Piensa en las personas que más disfrutas, piénsalas en su mejor momento... están sonriendo, ¿no?  Una sonrisa sincera, manifiesta al alma, porque no sólo se dibuja en los labios, sino en toda la expresión; se endulza la mirada y se suaviza el rostro.  Eso hace que cuando vemos a alguien sonreír, nos sentimos como en confianza, con cierta libertad de ser frente a esa persona.  


Pensé en hablar de la sonrisa porque van dos veces que me atiende una señorita en la caseta del estacionamiento de un centro comercial, quien a pesar de que ha de estar cansada por pasar por varias horas en un espacio tan reducido y peor bajo el rayo del sol o, como en estos últimos días, bajo lluvia; atiende con tal amabilidad y sonríe tan gratamente que desentona con el resto de los que trabajan en eso mismo, al menos para mí, no pasa desapercibida. 

Nada tan hermoso como la sonrisa, en especial si es de un bebé, de un niño... ahí está la pureza y alcanzas a ver a Dios de manifiesto...  O qué me dices de la sonrisa de tu persona especial... esa que es capaz de desarmarte con sólo aparecer... Y qué tal la tuya, la que dejas escapar cuando sientes una mezcla de gozo y paz.  Las sonrisas vienen del alma.  La carcajada es otra cosa, es explosión. Pero la sonrisa es sublime.  Dicen por ahí que puedes decir lo que sea, lo que sea mientras lo hagas con una sonrisa... eso ablanda el corazón del otro.  

Este dato me pareció interesante:  
0,01 segundos es el tiempo que nuestro cerebro tarda en procesar un momento de felicidad que involuntariamente nos haga sonreír.

Eso quiere decir que es muy fácil emitir una sonrisa, lo único que necesitamos es tener la capacidad de percibir los momentos de felicidad que hagan que la sonrisa aparezca; lo mejor es que no tenemos que esperar a que los estímulos externos aparezcan.  Hay tantos motivos para sonreír a partir de nosotros mismos.  La primera, cosa que hace sonreír a Corazón en el día es saberme amada por Dios Padre; qué más da que no haya dormido bien, y que la rutina inicie a las 5:15 de la mañana... y, cuantas veces piense en eso durante el día, invariablemente se me dibuja una sonrisa que disfruto mucho.  Después, claro, viene el tener conmigo a Don Corazón y a los Pollitos, pensar en mis seres queridos y los momentos que hemos compartido. Pero también me hace sonreír ver a un niño siendo niño; sonrío viendo a las aves, pensando en lo libres que son; sonrío si viene algún recuerdo bonito, cuando escucho alguna canción que me gusta, cuando recibo un mensaje o una llamada especial, etc.  Este espacio me produce muchas sonrisas; cuando tomo alguna foto y la preparo para publicarla, cuando me pongo a leer frases y selecciono las que me mueven, cuando me siento frente a la lap y empiezo a escribir una entrada... lo más extraordinario de las sonrisas es que como viven en el alma, provienen de cosas sencillas.

Espero que mientras pasabas por el texto, al menos hayas sonreído una vez... con eso Corazón cumplió el día de hoy.

Te invito a sonreír más seguido y desentonar para variar...

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida y sonríe... De Corazón


miércoles, 17 de agosto de 2016

La música y la memoria del alma

Una más...

La música alimenta el corazón; y no sólo eso, además toca las fibras, desata reacciones, mueve recuerdos, te lleva a lugares, te trae personas, te entrega momentos. Mi día no está completo si no escucho música. El gusto por ella viene de Papá. Él con su amplia colección de LP's o Discos de Larga Duración -de esos que se tocan en tornamesa- ponía fondo musical a mis días de niñez. Recuerdo los desayunos de los domingos: hot cakes, con jamón y miel acompañados por Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, Mozart, Leonardo Fabio o Caíto aunque para mí era más fácil gustar de Parchis, Timbiriche o Menudo y después Flan's o Pandora. A la larga, también tarareé esas canciones lo mismo que las de mi propio gusto. A medida que llegué a la adolescencia, por iniciativa propia adopté a Air Supply y Chicago como estandarte para mi incipiente gusto musical. Desde entonces a la fecha, hay un sin fin de canciones que me gustan. Lo que es más, hay un sin fin de momentos atados al sin fin de canciones que me gustan. Soy tan dada a atar lazos entre la música y los momentos que a veces me enredo y de pronto ya estoy con una lágrima asomada mientras escucho las notas de una canción o con la piel erizada por la emoción que me produce alguna otra. Corazón late con la música y de a poco los Pollitos también. Amo los viajes en carretera que Don Corazón nos ha regalado. Ir viendo el horizonte mientras suena en el estéreo una laaaaargaaaaa lista de reproducción con canciones melosas, rítmicas, de lágrima, de alabanza, hace que como familia disfrutemos más el viaje... Me causa una emoción indescriptible saber que les gusta lo que a mí, que disfrutan Air Supply, Chicago, Michael Bublé, Alejandro Sanz, Alex Ubago, Franco De Vita, Ricardo Montaner, Nate Ruess, Diego Torres, Carlos Rivera, Axel, Leonel García, Noel Schajris, Adele, Álvaro Fraile, etc. y que tengo la sensibilidad de disfrutar canciones de One Direction, Justin Bieber, Shawn Mendes, Ed Sheeran, Bruno Mars, etc. A través de la música nos identificamos y compartimos momentos especiales. Al igual que en un tiempo Papá influyó en mi gusto por la musica, ahora me toca a mí provocarles recuerdos al escuchar alguna canción de esas que se instalan en la memoria del alma y dejarles a mis Pollitos una bonita manera de recordar a Corazón. ¿A tí qué te provoca la música?¿Verdad que es maravillosa? Te invito a que te des el gusto de escuchar y disfrutar tu canción favorita y dejarte llevar por las sensaciones que te provoca. Bonita noche...

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... De Corazón.