viernes, 30 de septiembre de 2016
jueves, 29 de septiembre de 2016
Hasta aquí trajo Dios a Corazón...
Hasta aquí me trajo Dios... Justo a este momento de mi vida y con esta carga, que cada día es más ligera, porque me ha permitido entregarle la parte más pesada para que Él haga lo que tenga que hacer con ella, mientras yo me dejo amar y me permito sentir Su paz.
Hoy, Corazón hizo un holocausto... Dejé ir muchas, muchas, pero muuuchas cargas... todas esas cosas que me desagradan, que me roban paz, que me ponen triste, que me frenan, que me lastiman, que, en resumen, me impiden disfrutar plenamente de ser yo, de ser hija de Dios.
Simbólicamente, escribí todo eso que te digo... tooooodooooo... Lo hice detalladamente, tan sinceramente como cuando te vez al espejo y te analizas ubicas cada imperfección a detalle: poros abiertos, arrugas, ojeras, manchas, etc. Así pasé yo por cada aspecto de mi vida y con puntos y comas me vacié en el papel... Hablé de mi disgusto por mis defectos, de mi tristeza por mis flaquezas, de mis culpas, de mis miedos, de mis rencores, de mis sinsabores... Después de hacer una oración para entregarle todo aquello al Padre, lo quemé... y, vaya que iban cargadas esas hojas de papel (sí, fueron varias hojas), que no se quemaron tan fácilmente; pero luego quedó reducido a cenizas.
Por lo menos, el resto del día y ahora, a punto de dormir, me he sentido tan ligera; con paz en el alma y unas ganas de dejarme llevar por el viento del otoño, hacia lo que Dios quiere que yo viva y comparta. Este maravilloso día de otoño,se lleva mis hojas secas;siento que dejé caer eso, muchas hojas secas que ya no servían en mí.
Seguramente, algunas regresarán y tratarán de volver a adherirse a Corazón... pero me hallarán distinta, ya retoñando, ya con la tierra removida y abonada por el amor del Padre, dispuesta a florecer y dar sombra a quien necesite descansar junto a mí de sus fatigas, de sus angustias y busque a alguien que escuche y entienda.
Hasta aquí me trajo Dios, y estoy sumamente agradecida con Él...
Hoy te comparto esta hermosa canción de Abel Pintos, Hasta aquí; espero que la disfrutes.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón
Hoy, Corazón hizo un holocausto... Dejé ir muchas, muchas, pero muuuchas cargas... todas esas cosas que me desagradan, que me roban paz, que me ponen triste, que me frenan, que me lastiman, que, en resumen, me impiden disfrutar plenamente de ser yo, de ser hija de Dios.
Simbólicamente, escribí todo eso que te digo... tooooodooooo... Lo hice detalladamente, tan sinceramente como cuando te vez al espejo y te analizas ubicas cada imperfección a detalle: poros abiertos, arrugas, ojeras, manchas, etc. Así pasé yo por cada aspecto de mi vida y con puntos y comas me vacié en el papel... Hablé de mi disgusto por mis defectos, de mi tristeza por mis flaquezas, de mis culpas, de mis miedos, de mis rencores, de mis sinsabores... Después de hacer una oración para entregarle todo aquello al Padre, lo quemé... y, vaya que iban cargadas esas hojas de papel (sí, fueron varias hojas), que no se quemaron tan fácilmente; pero luego quedó reducido a cenizas.
Por lo menos, el resto del día y ahora, a punto de dormir, me he sentido tan ligera; con paz en el alma y unas ganas de dejarme llevar por el viento del otoño, hacia lo que Dios quiere que yo viva y comparta. Este maravilloso día de otoño,se lleva mis hojas secas;siento que dejé caer eso, muchas hojas secas que ya no servían en mí. Seguramente, algunas regresarán y tratarán de volver a adherirse a Corazón... pero me hallarán distinta, ya retoñando, ya con la tierra removida y abonada por el amor del Padre, dispuesta a florecer y dar sombra a quien necesite descansar junto a mí de sus fatigas, de sus angustias y busque a alguien que escuche y entienda.
Hasta aquí me trajo Dios, y estoy sumamente agradecida con Él...
Hoy te comparto esta hermosa canción de Abel Pintos, Hasta aquí; espero que la disfrutes.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón
lunes, 26 de septiembre de 2016
Solo con un beso: la historia de amor de Corazón
Hay historias de amor que son épicas... que tienen todos los ingredientes para hacerse una película o mínimo una telenovela... Historias de amor cargadas de encuentros y desencuentros, de dramáticas separaciones, de riñas y reconciliaciones con un final de cuento... y luego está la mía... la historia de amor de Corazón y Don Corazón...
Conocí a Don Corazón en la universidad, y la primera vez que lo vi, nunca cruzó por mi mente lo crucial que sería en mi existir. Un tipo de 28 años (yo tenía 21), que ya había estudiado una carrera y una maestría y que iniciaba otra carrera por el mero gusto de estudiar... Con aspecto formal, pero a la vez con una personalidad desenfadada. Sonriente, ameno, pero lejos de aquello que yo creía que podría ser mi hombre ideal. Fuimos coincidiendo en las amistades, y en los lugares que ocupábamos en el salón. De a poco se fue ganando mi confianza y mi admiración. Siempre le dije que me caía mal, por ser un tipo tan inteligente, capaz de estar en la charla y a la vez atento a lo que el maestro compartía al frente, de tal suerte que siempre que le preguntaban algo, tenía la respuesta correcta.
Por aquel entonces yo estaba en una relación que no daba para más, pero que no tenía el valor de terminar, vivía en una falsa seguridad, hasta que la otra parte tomó la decisión y terminó conmigo. Confieso que me dolió mucho, por como se dieron las cosas, de tal forma que sentí que mi mundo color de rosa se venía abajo -esa historia sí era digna de telenovela-. Justo ahí, fue la primera vez que totalmente derribada, fui y le entregué a Dios mi vida... le pedí luz y guía porque yo sentía que no alcanzaba a ver más horizonte. Pues bien, justo al día siguiente llegó la luz, y esa luz es Don Corazón. Saliendo de clases, charlamos... y, su plática nunca se centró en mí, ni en darme consejos ni consuelo... él me habló de una historia de amor de algún lugar lejano, que no podía ser, pero que eso no quería decir que no hubiera amor... simplemente, que no siempre se puede estar con quien se ama. Yo, en mis adentros pensaba: -¿Y eso qué tiene que ver conmigo?-. A la larga tuvo mucho que ver...
A partir de entonces fuimos los mejores amigos, junto con otras dos queridas hermanas: More y Flaka, íbamos y veníamos para todos lados... Estudiábamos, salíamos, compartíamos... Don Corazón y yo eramos inseparables, tanto así que llegaron a preguntarnos si eramos novios. A lo que contestábamos con un no rotundo. Con el paso de los meses yo empecé a sentirme demasiado a gusto con él. Pero claro que no quería que se sintieran raras las cosas, así que no comenté nada con las muchachas. Creo que la única vez que salimos sin ellas, fue una vez que me invitó al cine y entonces, medio confirmé que mis sospechas no eran tan descabelladas. Pero, aún así, guardé silencio, porque pensaba en la gran amistad que teníamos y no quería que nada cambiara.
Un día 25 de septiembre teníamos examen y no se presentó. Así que le llamamos a su casa, para ver si estaba bien. Nos dieron la noticia de que su papá acababa de fallecer y que estaban velándolo. Nos apresuramos a ir a acompañarlo. Llegamos a la funeraria y, juro que nunca había visto una velación tan llena de paz. Salió Don Corazón a nuestro encuentro y después de darle el pésame, nos pusimos a platicar con él y con uno de sus hermanos en las afueras de la funeraria... El momento fue tan grato, que por un momento se me olvidó que dentro estaban velando al papá de Don Corazón. Como te comento... había demasiada paz.
Un poco después de las 12 de la noche, las muchachas y yo nos dispusimos a irnos. Don Corazón nos encaminó al auto. Ellas se despidieron primero y se fueron al coche. Finalmente yo, le di un abrazo y cuando iba a darle un beso en la mejilla, de pronto se me adelantó y me plantó un beso en los labios. No supe qué decir... creo que sólo sonreí y dije adiós. Di media vuelta y no hacía más que repetirme en la cabeza: "me besó... me besó...", mientras guardaba la sensación con mi mano sobre mi boca... Subí al auto y mientras manejaba les platiqué a las muchachas... que claro se emocionaron, pero a la vez, se preguntaban -como yo- si valía la pena arriesgar la amistad tan entrañable que teníamos por algo que no sabíamos si iba a funcionar...
Pues bueno, hoy se cumplen 21 años de ese beso, desde entonces hemos estado juntos, aunque hubo quien dudó que duraríamos. Ese beso bastó para que una historia de amor diferente se escribiera: una de amor real, de ese amor que es cómplice, que está ahí en las buenas y en las no tan buenas, que busca mejorar sin cambiar, que acepta, que cree y confía; que da soporte y conforta; remanso de paz, tierno y apasionado, . Hoy, gracias a Dios, tenemos un hogar, somos papás de cuatro Pollos hermosos y, seguimos disfrutando de estar juntos, de ser los mejores amigos y de ser novios.
Don Corazón sigue siendo mi luz y es la mejor parte de la vida de Corazón... y como siempre digo, el mérito es en gran parte suyo, porque vivir conmigo, no es tan fácil que digamos. Pero el amor... lo soporta todo. El amor nunca pasará... (1- Cor 13,7-8)
Hoy te comparto una canción que le dedico especialmente a Don Corazón, Solo con un beso, de Ricardo Montaner.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
Conocí a Don Corazón en la universidad, y la primera vez que lo vi, nunca cruzó por mi mente lo crucial que sería en mi existir. Un tipo de 28 años (yo tenía 21), que ya había estudiado una carrera y una maestría y que iniciaba otra carrera por el mero gusto de estudiar... Con aspecto formal, pero a la vez con una personalidad desenfadada. Sonriente, ameno, pero lejos de aquello que yo creía que podría ser mi hombre ideal. Fuimos coincidiendo en las amistades, y en los lugares que ocupábamos en el salón. De a poco se fue ganando mi confianza y mi admiración. Siempre le dije que me caía mal, por ser un tipo tan inteligente, capaz de estar en la charla y a la vez atento a lo que el maestro compartía al frente, de tal suerte que siempre que le preguntaban algo, tenía la respuesta correcta. Por aquel entonces yo estaba en una relación que no daba para más, pero que no tenía el valor de terminar, vivía en una falsa seguridad, hasta que la otra parte tomó la decisión y terminó conmigo. Confieso que me dolió mucho, por como se dieron las cosas, de tal forma que sentí que mi mundo color de rosa se venía abajo -esa historia sí era digna de telenovela-. Justo ahí, fue la primera vez que totalmente derribada, fui y le entregué a Dios mi vida... le pedí luz y guía porque yo sentía que no alcanzaba a ver más horizonte. Pues bien, justo al día siguiente llegó la luz, y esa luz es Don Corazón. Saliendo de clases, charlamos... y, su plática nunca se centró en mí, ni en darme consejos ni consuelo... él me habló de una historia de amor de algún lugar lejano, que no podía ser, pero que eso no quería decir que no hubiera amor... simplemente, que no siempre se puede estar con quien se ama. Yo, en mis adentros pensaba: -¿Y eso qué tiene que ver conmigo?-. A la larga tuvo mucho que ver...
A partir de entonces fuimos los mejores amigos, junto con otras dos queridas hermanas: More y Flaka, íbamos y veníamos para todos lados... Estudiábamos, salíamos, compartíamos... Don Corazón y yo eramos inseparables, tanto así que llegaron a preguntarnos si eramos novios. A lo que contestábamos con un no rotundo. Con el paso de los meses yo empecé a sentirme demasiado a gusto con él. Pero claro que no quería que se sintieran raras las cosas, así que no comenté nada con las muchachas. Creo que la única vez que salimos sin ellas, fue una vez que me invitó al cine y entonces, medio confirmé que mis sospechas no eran tan descabelladas. Pero, aún así, guardé silencio, porque pensaba en la gran amistad que teníamos y no quería que nada cambiara.
Un día 25 de septiembre teníamos examen y no se presentó. Así que le llamamos a su casa, para ver si estaba bien. Nos dieron la noticia de que su papá acababa de fallecer y que estaban velándolo. Nos apresuramos a ir a acompañarlo. Llegamos a la funeraria y, juro que nunca había visto una velación tan llena de paz. Salió Don Corazón a nuestro encuentro y después de darle el pésame, nos pusimos a platicar con él y con uno de sus hermanos en las afueras de la funeraria... El momento fue tan grato, que por un momento se me olvidó que dentro estaban velando al papá de Don Corazón. Como te comento... había demasiada paz.
Un poco después de las 12 de la noche, las muchachas y yo nos dispusimos a irnos. Don Corazón nos encaminó al auto. Ellas se despidieron primero y se fueron al coche. Finalmente yo, le di un abrazo y cuando iba a darle un beso en la mejilla, de pronto se me adelantó y me plantó un beso en los labios. No supe qué decir... creo que sólo sonreí y dije adiós. Di media vuelta y no hacía más que repetirme en la cabeza: "me besó... me besó...", mientras guardaba la sensación con mi mano sobre mi boca... Subí al auto y mientras manejaba les platiqué a las muchachas... que claro se emocionaron, pero a la vez, se preguntaban -como yo- si valía la pena arriesgar la amistad tan entrañable que teníamos por algo que no sabíamos si iba a funcionar...
Pues bueno, hoy se cumplen 21 años de ese beso, desde entonces hemos estado juntos, aunque hubo quien dudó que duraríamos. Ese beso bastó para que una historia de amor diferente se escribiera: una de amor real, de ese amor que es cómplice, que está ahí en las buenas y en las no tan buenas, que busca mejorar sin cambiar, que acepta, que cree y confía; que da soporte y conforta; remanso de paz, tierno y apasionado, . Hoy, gracias a Dios, tenemos un hogar, somos papás de cuatro Pollos hermosos y, seguimos disfrutando de estar juntos, de ser los mejores amigos y de ser novios.
Don Corazón sigue siendo mi luz y es la mejor parte de la vida de Corazón... y como siempre digo, el mérito es en gran parte suyo, porque vivir conmigo, no es tan fácil que digamos. Pero el amor... lo soporta todo. El amor nunca pasará... (1- Cor 13,7-8)
Hoy te comparto una canción que le dedico especialmente a Don Corazón, Solo con un beso, de Ricardo Montaner.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
domingo, 25 de septiembre de 2016
El silencio de Corazón
A alguien muy querido le aprendí la costumbre de escuchar el silencio de la madrugada. Cuando todo está callado y te quedas parado en medio de la quietud del mundo y ves hacia el cielo y caes en cuenta de su inmensidad, y te percibes pequeño, mínimo, entonces el silencio te habla y, no hay nada tan ensordecedor como el silencio.
Ahí, en el silencio, estás indefenso y a merced de lo primero que te llame. Es entonces cuando se apresuran los miedos y las culpas a hablarte a los gritos o con voz dulce te susurra al oído el amor y te invade la paz. Es en el silencio que tu voz interior te dice aquello que por el ruido del mundo no alcanzas a escuchar (o, a veces, no quieres escuchar); es ahí cuando te encuentras de frente contigo y más te vale prestar atención a aquello que tienes que decirte.
Es bueno, de vez en cuando, hacer ese ejercicio... practicar el silencio. En estos tiempos, es cada vez más difícil conseguirlo. Tantos medios de comunicación: pantallas, reproductores de música, teléfonos celulares, tabletas, laptops, etc., todos repletos de información, de trivialidad, juegos, música, videos, programas, series... ruido, ruido y más ruido... Todo eso nos mantiene distraídos de nuestro silencio. Permanecemos en una constante evasión del encuentro con nuestro interior, tal vez porque no nos sentimos tan cómodos con aquello que nos tenemos que decir.
De a poco, Corazón va disfrutando más del silencio... ahí es donde mejor escucho a Dios, y mi interior tiene oportunidad de hablarme; aunque a veces no me guste tanto lo que tengo que decirme. Otras veces me hablo bien, logro reconciliarme y hacer pequeños pactos conmigo misma para vivirme mejor.
A ti ¿qué te dice el silencio? ¿Lo dejas llegar a ti? Si no es así... te invito a que lo hagas y te sorprendas con todo lo que escuches en él.
Antes de hacer silencio, te invito a escuchar esta canción: De solo vivir, de Abel Pintos. Porque a veces cuesta "ponerse sincero en voz alta"... Disfrútala.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
Ahí, en el silencio, estás indefenso y a merced de lo primero que te llame. Es entonces cuando se apresuran los miedos y las culpas a hablarte a los gritos o con voz dulce te susurra al oído el amor y te invade la paz. Es en el silencio que tu voz interior te dice aquello que por el ruido del mundo no alcanzas a escuchar (o, a veces, no quieres escuchar); es ahí cuando te encuentras de frente contigo y más te vale prestar atención a aquello que tienes que decirte.Es bueno, de vez en cuando, hacer ese ejercicio... practicar el silencio. En estos tiempos, es cada vez más difícil conseguirlo. Tantos medios de comunicación: pantallas, reproductores de música, teléfonos celulares, tabletas, laptops, etc., todos repletos de información, de trivialidad, juegos, música, videos, programas, series... ruido, ruido y más ruido... Todo eso nos mantiene distraídos de nuestro silencio. Permanecemos en una constante evasión del encuentro con nuestro interior, tal vez porque no nos sentimos tan cómodos con aquello que nos tenemos que decir.
De a poco, Corazón va disfrutando más del silencio... ahí es donde mejor escucho a Dios, y mi interior tiene oportunidad de hablarme; aunque a veces no me guste tanto lo que tengo que decirme. Otras veces me hablo bien, logro reconciliarme y hacer pequeños pactos conmigo misma para vivirme mejor.
A ti ¿qué te dice el silencio? ¿Lo dejas llegar a ti? Si no es así... te invito a que lo hagas y te sorprendas con todo lo que escuches en él.
Antes de hacer silencio, te invito a escuchar esta canción: De solo vivir, de Abel Pintos. Porque a veces cuesta "ponerse sincero en voz alta"... Disfrútala.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
jueves, 22 de septiembre de 2016
Corazón de otoño
Soy de otoño y de nostalgia...
Sueño con paisajes dorados y ocres.
Con viento fresco en mi rostro;
caminando en un bosque o
sentada junto a un lago.
caminando en un bosque o
sentada junto a un lago.
Soy de otoño y de nostalgia.
Inicia mi estación favorita del año... el otoño. Cuando pienso en el otoño, desde luego pienso en que el ritmo de la vida de pronto se vuelve más lento, más disfrutable; lo mismo que el ambiente, el clima y el paisaje. Otoño me sabe a nostalgia... y creo que Corazón es una nostálgica sin remedio...
Es un tanto como la vida... los primeros años (primavera) todo es primicia, todo es sorpresa... todo florece, todo tiene un candor especial... En la etapa de juventud (verano), el ambiente invita a agitarse, a vivir desde el impulso, la efervescencia, sin pensar mucho en el mañana, se vive el presente, embriagados por el calor del momento... Pero cuando llegas a la etapa adulta (otoño), te das cuenta que la vida ya no es tan candorosa ni tan agitada... sino que empieza a cobrar ciertos matices de armonía y paz que te invaden y que disfrutas, siempre y cuando hayas pasado por tus otras etapas (estaciones) viviendo lo que tenías que vivir, de la mejor manera posible.
Hay quien anhelará mantener su eterna primavera... o quien no se imagina abandonar la efervescencia de su verano... No sé qué tan bueno sea aferrarse y tratar de prolongar las etapas... Lo que sí sé, es que mientras más las disfrutes en el periodo exacto en que se tienen que vivir, mejor será tu vejez (invierno). Así, no lamentarás no haber hecho lo propio en la infancia, la juventud o la adultez... y por el contrario, te sentirás satisfecho con haber sembrado y cosechado en los tiempos adecuados, para disfrutar los frutos cuando llega el manso reposo.Yo, sin duda, soy Corazón de otoño... porque para mí, otoño es paso sin prisa, es despojarte de aquello que ya no te es útil para ser feliz, es ver tu reflejo en las aguas tranquilas de un lago y gustar de aquello que ves, es disfrutar cómo va cambiando de color la vida, con todos sus matices. Es llenarse los ojos de color atardecer y los oídos de crujir de hojas secas. Es llenarse de viento la piel y de abrazos el alma.
Bienvenido querido otoño... Sueño dorado.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
P.D. Me encontré esta hermosa canción de Abel Pintos, Sueño Dorado y me da sensación de otoño... por eso te la comparto.
lunes, 19 de septiembre de 2016
Gracias por aquello que me diste
Parte fundamental de la filosofía de vida de Corazón es el agradecimiento. Agradecer siempre por lo que fue, por lo que es y por lo que será. En todo hay bien, aunque a veces no lo parezca. Viajar por esta vida es en sí ya un regalo, y hacerlo a la par de seres especiales lo es aún más... No hay nada como coincidir con las personas correctas en el momento correcto. Ganamos tanto cuando a nuestras vidas llega gente que es luz y que ilumina nuestro mundo. Sin embargo, existe también ese momento en que los caminos se separan y "descoincidir" duele; y aunque nuestra primera reacción sea renegar por ello... la verdad es que lo mejor es agradecerle a Dios por los momentos vividos, por lo enriquecedora de la experiencia y porque el alma no será la misma, será mejor, estará más llenita.
Lo mismo para esos bellos seres: agradecerles por el encuentro, lo andado, lo vivido y lo aprendido a su lado. Agradecerles por las risas, las lágrimas, las canciones, las llamadas, los silencios, los te quiero, los abrazos, los recuerdos... todo lo que se queda en el alma y que nunca se borrará...
La vida es así... un constante encuentro y desencuentro... idas y venidas... cruces de caminos y vías paralelas... todo es parte de vivir y vivir es aceptar con fe y esperanza lo que acontece. ¿Cuántos llegaremos juntos al mismo destino? ¿A cuántos más veremos partir o simplemente dejar la senda que andamos hoy? Sólo Dios tiene la respuesta y, ¿quién soy yo para cuestionarle...?
Hoy tengo mucho que agradecer... tanta gente hermosa que ha coincidido conmigo en esta vida... algunas tomaron y/o tomarán en algún momento caminos alternos, vías paralelas que quizá no vuelvan a juntarse con el camino por el que voy y agradezco infinitamente aquello que me dieron, empezando por su tiempo -que es vida-, su cariño y lo que dejan en mí.
Para ellos y para ti... hoy comparto una canción de Alejandro Sanz que me encanta... Aquello que me diste... y con ella agradezco justo eso... aquello que me han dado.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
Lo mismo para esos bellos seres: agradecerles por el encuentro, lo andado, lo vivido y lo aprendido a su lado. Agradecerles por las risas, las lágrimas, las canciones, las llamadas, los silencios, los te quiero, los abrazos, los recuerdos... todo lo que se queda en el alma y que nunca se borrará...
Fotografía: Mahqui Carrillo
La vida es así... un constante encuentro y desencuentro... idas y venidas... cruces de caminos y vías paralelas... todo es parte de vivir y vivir es aceptar con fe y esperanza lo que acontece. ¿Cuántos llegaremos juntos al mismo destino? ¿A cuántos más veremos partir o simplemente dejar la senda que andamos hoy? Sólo Dios tiene la respuesta y, ¿quién soy yo para cuestionarle...?Hoy tengo mucho que agradecer... tanta gente hermosa que ha coincidido conmigo en esta vida... algunas tomaron y/o tomarán en algún momento caminos alternos, vías paralelas que quizá no vuelvan a juntarse con el camino por el que voy y agradezco infinitamente aquello que me dieron, empezando por su tiempo -que es vida-, su cariño y lo que dejan en mí.
Para ellos y para ti... hoy comparto una canción de Alejandro Sanz que me encanta... Aquello que me diste... y con ella agradezco justo eso... aquello que me han dado.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
sábado, 17 de septiembre de 2016
Corazón, Benedetti y Adiós
Sin duda, una de las manifestaciones más bellas del arte, es la poesía... con poesía se pueden decir tantas cosas de una manera sublime o desgarradora y, si el poeta es de oficio, logrará tocar las fibras del alma... Para mí, la poesía de Mario Benedetti tiene eso, una forma a veces sublime y a veces cruda, de decir realidades y hablar de lo cotidiano; que arrebata suspiro o duele, pero que no te permite quedar inmune a sus palabras. Y de eso se trata la vida, de vibrar con lo que ves, escuchas, respiras, tocas... que todo te cause admiración o que choque con tu mundo, pero que no permanezcas inerte... sino que disfrutes todo lo que sientas, porque en todo hay bien... porque si gozas o lloras, lo único que manifiestas es que vives y eres sensible ante lo que vives, cosa que en estos tiempos es en sí un acto heroico. Hoy el alma está en ese estado ideal para vibrar y Benedetti salió a mi encuentro... te comparto Adiós/Adioses del maestro, que es de mis favoritos, tal vez porque, aunque en la vida haya muchos encuentros afortunados, también hay despedidas muy sentidas de las que no es fácil reponerse... Cualquiera que sea el caso, un poema de Benedetti siempre viene bien, disfrútalo.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
Adiós
Fotografía: Mahqui Carrillo

Hay muchas formas/de despedirse/dando la mano/dando la espalda/nombrando fechas/con voz de olvido/pensando en nunca/moviendo un ramo/ya deshojado por suerte a veces/queda un abrazo/dos utopías/medio consuelo/una confianza/que sobrevive/y entonces triste/el adiós dice/que ojalá vuelvas.
Mario Benedetti - Adioses (En defensa propia).
Este adiós que te guardo
está madurando con los días
Exprimo nuestra vivencia
y no la dejo quedarse
en el pasado.
No puedo avanzar contigo
por que te deseo a cada instante
y desear lo que no se puede tener
es como escribir
sin que nadie te lea
Eso seguro que lo entiendes
Te quiero pero no deseo luchar
contra el destino
Disfrutaré de vez en cuando
de tu recuerdo
que seguirá alterándome.
viernes, 16 de septiembre de 2016
Oración de Corazón
Extrañamente, aunque siempre fui Corazón, tardé mucho tiempo en descubrir que era Corazón... Digo que siempre fui, porque no hay un cambio radical en mí, sin embargo, cuando descubrí que era Corazón, algo hermoso sucedió: la sensibilidad se puso a trabajar a mi favor y no en mi contra, lo que me ha permitido ir mejor por la vida; ya no escondiendo lo que siento, sino, disfrutándolo y compartiéndolo.
Al tiempo que descubrí a Corazón, con Bonito... han llegado nuevas formas de experimentar lo que de por sí ya era parte de mi vida: he descubierto que disfruto más el saberme hija de Dios, el verlo en cada detalle de la vida, el saberlo cercano, tierno y amoroso, y cosas tan cotidianas como el amanecer, la luna, las aves, una taza de café, el cariño de los amigos, la música, se han convertido en guiños del Padre...
Hablando de música, parte fundamental de este nuevo sentir, ha sido la música de Álvaro Fraile, Sol - Fe- Andante español, de quien he compartido ya algunas canciones muy especiales para mí... Hoy, la mente y el corazón me dicen que es momento de hablar de la más significativa para mí: Oración.
La primera vez que escuché esta canción, tengo que confesar que terminé llorando... Su melodía me sumergió en un estado reflexivo profundo, su letra me tomó de la mano y me guió por mi alma (toda imperfecta y parchada) y me llevó a un estado de indefensión ante el Padre, a decirle, esta soy, esto tengo, esto te entrego, Tú arréglatelas con eso; no puedo darte más. Pero quizá la ocasión en que más he disfrutado de sentirme así, fue precisamente cuando en un momento de oración junto con Bonito, la escuchamos juntos y sellamos un pacto de cariño y amistad en el Señor que vino a desembocar en esto para mi vida: De Corazón Bonito.

¡Cuántas veces le repetí al Padre, "te doy mi ingratitud, a ver si la conviertes Tú en luz"! Y con cuánto amor me ha mostrado Su luz, y poco a poco la mía...
Me maravillo de pensar en todo el proceso creativo de Álvaro Fraile, todo lo que tuvo que pasar para que esta joya-canción llegara a grabarse y perdida entre millones y por años, un buen día por mera providencia llegara a mis oídos y a mi corazón a través de Bonito... para hacer una especie de limpieza y permitirme ver mejor a Corazón y entregársela al Señor para que Él obrara en mí y pudiera hacer cosas que siempre quise, pero que nunca me imaginé hacer, como esto... escribir y compartir lo que pienso y siento con libertad de ser, pensar y sentir.
Gracias, Padre bueno... gracias Álvaro, gracias Bonito, gracias por todo lo que tuvo que pasar para que hoy Corazón sea la realidad que es...
Tengo que compartirte la letra de esta hermosa canción, para que la saborees tanto como yo, mientras la escuchas... Te dejo pues Oración:
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
Al tiempo que descubrí a Corazón, con Bonito... han llegado nuevas formas de experimentar lo que de por sí ya era parte de mi vida: he descubierto que disfruto más el saberme hija de Dios, el verlo en cada detalle de la vida, el saberlo cercano, tierno y amoroso, y cosas tan cotidianas como el amanecer, la luna, las aves, una taza de café, el cariño de los amigos, la música, se han convertido en guiños del Padre...
Hablando de música, parte fundamental de este nuevo sentir, ha sido la música de Álvaro Fraile, Sol - Fe- Andante español, de quien he compartido ya algunas canciones muy especiales para mí... Hoy, la mente y el corazón me dicen que es momento de hablar de la más significativa para mí: Oración.
La primera vez que escuché esta canción, tengo que confesar que terminé llorando... Su melodía me sumergió en un estado reflexivo profundo, su letra me tomó de la mano y me guió por mi alma (toda imperfecta y parchada) y me llevó a un estado de indefensión ante el Padre, a decirle, esta soy, esto tengo, esto te entrego, Tú arréglatelas con eso; no puedo darte más. Pero quizá la ocasión en que más he disfrutado de sentirme así, fue precisamente cuando en un momento de oración junto con Bonito, la escuchamos juntos y sellamos un pacto de cariño y amistad en el Señor que vino a desembocar en esto para mi vida: De Corazón Bonito.
Fotografía: Mahqui Carrillo

¡Cuántas veces le repetí al Padre, "te doy mi ingratitud, a ver si la conviertes Tú en luz"! Y con cuánto amor me ha mostrado Su luz, y poco a poco la mía...
Me maravillo de pensar en todo el proceso creativo de Álvaro Fraile, todo lo que tuvo que pasar para que esta joya-canción llegara a grabarse y perdida entre millones y por años, un buen día por mera providencia llegara a mis oídos y a mi corazón a través de Bonito... para hacer una especie de limpieza y permitirme ver mejor a Corazón y entregársela al Señor para que Él obrara en mí y pudiera hacer cosas que siempre quise, pero que nunca me imaginé hacer, como esto... escribir y compartir lo que pienso y siento con libertad de ser, pensar y sentir.
Gracias, Padre bueno... gracias Álvaro, gracias Bonito, gracias por todo lo que tuvo que pasar para que hoy Corazón sea la realidad que es...
Tengo que compartirte la letra de esta hermosa canción, para que la saborees tanto como yo, mientras la escuchas... Te dejo pues Oración:
Oración
Álvaro Fraile
Mi fuerza y mi desgana
y cada vez que dudo
mis ruinas, mis fantasmas
cuando me derrumbo.
Mi risa y mi nostalgia
y todas mis miserias
mi suerte y mis alas,
mi precio en oferta.
Mi instinto y mi consuelo
todas mis torpezas
mi carga y mi silencio
y la imprudencia.
Los días que me pesan
y el tiempo que perdona
mi sueño, mi pereza
y cuanto se acomoda.
Mi tiempo y contratiempo
ideas y venidas.
Todo lo que no entiendo
y mi alegría.
Tus planes mis deseos
cuando no están cerca
todo esto te lo ofrezco
haz tú lo que puedas.
Por cada gesto tuyo que estoy yo,
cada reglón torcido de tu amor,
te doy mi ingratitud…
a ver si la conviertes Tú en luz.
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida... de Corazón.
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