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martes, 28 de febrero de 2017

En los días difíciles... Tú me salvas

Hola de nuevo... aquí Corazón reportándose.

No me ha sido fácil tener el espacio (aunque tenga el tiempo) para sentarme a ordenar mis pensamientos y todas las cosas que han pasado últimamente, no a mí... sino a mi alrededor.

Han pasado cosas tristes, de esas a las que nadie quiere enfrentarse.  Personas que estimo, sufrieron la pérdida de sus madres... otros acompañan el sufrimiento de seres queridos muy enfermos... o ellos mismos llevan a cuesta una enfermedad que les representa dolor y desgaste... hay incluso quien no sabe dónde está un miembro de su familia.  Desde luego, está quien libra luchas cotidianas porque los gastos siempre superan los ingresos, más aún si el trabajo escasea.  Bueno... hay tantos y tantos motivos para sentirse abatido.  He tratado de ponerme en los zapatos del otro y la verdad, es que pocas son las situaciones difíciles en las que me puedo imaginar cómo la pasan... en otras, definitivamente, no sabría cómo reaccionar.  Debe haber alguien en quien descansar todo el peso que llevan a cuestas... alguien que le de sentido al sufrimiento... y ese alguien solo puede ser Dios.

Dios, su amor, su ternura y su misericordia son todo lo que puede sostener a quien atraviesa la tempestad.  Las cosas no se arreglarán mágicamente... aunque para Él no hay imposibles.  Pero creo que su mayor obra es que el amor haga lo suyo.  Aunque haya silencio, de ese que ensordece... seguramente habrá un abrazo, de esos que acomodan el alma... Aunque no alcances a ver la luz, porque todo es oscuridad... seguramente habrá una mano tendida para ti, que te levante y te guíe.  En esos pequeños detalles Dios se hace presente... en esas personas que están ahí para ti, Dios te abraza y te tiende la mano.

Realmente quisiera poder hacer algo para remediar las situaciones difíciles... la verdad es que a veces no puedo ni con las mías.  Entonces, confiada en Su palabra y sabiendo que Él siempre estará, elevo una plegaria por ti y por mí... para que en todo momento nos sepamos amados y acompañados; para que aumente nuestra Fe y prevalezca la Esperanza de que el Amor es más fuerte que cualquier prueba.

Hoy te abrazo fuerte y tiendo mi mano... 

Con esta canción de Álvaro Fraile, siempre me siento acompañada... te la comparto.


Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

martes, 27 de diciembre de 2016

Perdón, aun hay algo que dar.

Una de las palabras más difíciles de pronunciar en cualquier idioma es:  perdón.  Claro que no es en sí por la palabra misma, sino por todo lo que implica pronunciarla desde lo más profundo de nosotros.  Decir perdón, implica que evaluaste una situación y concluiste que hubo una consecuencia no agradable para el otro, quizá un daño o una ofensa y como es importante para ti, le dices con una palabra que, por encima de tu orgullo, está el aprecio, cariño o amor que sientes; así que por tener paz en ti y, con la esperanza de que haya paz en el otro, pides perdón.  Sobre todo, pides perdón cuando estás dispuesto a hacer algo para remediar la situación que causa el conflicto, de otra manera es sólo una palabra echada al viento.


Hoy Corazón quiere pedir perdón.  Hay personas realmente importantes en mi vida a quienes no he sabido valorar lo suficiente o que aún consciente de su importancia en mi vida, no les he hecho saber lo mucho que significan para mí.


Perdón, Don Corazón... a pesar de amarte tanto, hay cosas con las que te sigues topando 20 años después:  mi pereza, mi comodidad, mi inseguridad, mi desidia, mi egoísmo, por citar algunos defectos que no han hecho tan fácil el vivir conmigo.

Perdón, Pollitos... con todo el amor que me inspiran, he ido aprendiendo a ser mamá al tiempo que crecen ustedes y quizá no he tomado las mejores decisiones en el camino.  Para exigirles algo, debo ser aquello que pido y hay cosas que definitivamente no pueden ser sin que yo sea su ejemplo. 

Perdón papás... amarlos sin emitir juicio me ha sido difícil y de ahí las diferencias y las distancias.

Perdón hermanos... verlos crecer tan cómplices y tan complementados me hizo verlos desde lejos y no he sabido crear un puente sobre el abismo que yo cavé.

Perdón amigos... porque estoy segura de que no estuve para ustedes en algún momento crucial de sus vidas y tiempo después supe de su enfermedad o sus problemas, cuando ya no podía tenderles una mano o brindarles mi apoyo.

Perdón Padre bueno... porque todo lo anterior ha sido consecuencia de que no he sabido amar como tú me has amado, como tú me has enseñado.  Soy apenas un esbozo desdibujado de todo lo que tú eres... pero aún así, un instrumento defectuoso que en tus manos ha logrado llegar con amor a algunos corazones  y eso me da esperanza de que no soy caso perdido y si tú crees en mí... eso me basta.

Esta es apenas una parte de los perdones que debo... y quizá no encuentre respuesta positiva, pero quería que supieran que a pesar de que pueda parecer que voy por la vida con la vida perfecta, la verdad es que no; libro mis propias batallas internas y me encuentro poco merecedora de la gracia y bendiciones que el Padre bueno derrama sobre mí, por eso las valoro tanto, por eso no puedo hacer más que agradecer a cada momento mi vida y la de mis personas.

La vida es un milagro y no vale la pena desperdiciarla siendo infelices, Corazón aún tiene mucho por dar.  Hoy más que nunca digo gracias por todo... gracias por tanto.  


Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Los tiempos de Dios son perfectos

Los tiempos de Dios son perfectos.  Para algunos este es casi un dogma de fe, para otros, es una forma fácil de evadirse... para mí, Corazón, es ambos.  Lo mejor que me ha podido pasar en la vida es Dios.  Él sabe que no me fue arbitrariamente impuesto; sabe que incluso me fue revelado a medias. Él está consciente de que en algún momento me hice un Dios a la medida, uno que me permitía ciertas libertades porque yo le coloqué una venda en los ojos, así no podía reprocharme mis faltas.  Claro que todo terminó mal -como era de esperarse- y solo entonces pude llegar a Él con el corazón roto y mi soberbia vencida y hasta ese momento me encontró preparada para mostrarme cómo, dónde y con quién podía vivir de manera diferente a través del amor.  


Fotografía Mahqui Carrillo

Con suma paciencia e infinita ternura me ha llevado y traído hacia encuentros tan bendecidos, sin imponerse, siempre dejándome a mí decidir y eso lo sé porque en mi testarudez sigo equivocándome, sigo tomando el camino equivocado, pero ahora con la confianza plena en Él, en que está ahí y puedo decirle:  "Señor, quise actuar de acuerdo a lo que yo creía que era mejor, pero me equivoqué, perdóname, por favor y ayúdame tú a enderezar el rumbo."

Los tiempos de Dios son perfectos, así lo creo firmemente y en ello descansa mi alma, así que no tengo que preocuparme por apurar encuentros ni desgastarme tratando de adivinar el futuro.  Sólo el Padre conoce nuestra esencia y sabe perfectamente en qué momento estamos listos para recibir aquello que anhelamos o cuándo son convenientes las retiradas.

En el momento perfecto estuvieron presentes mis hermanas del alma, en el momento perfecto, llegó el amor de mi vida, en el momento perfecto nacieron cada uno de mis pollitos, en el momento perfecto he coincidido con seres humanos hermosos que en ocasiones llegan justo a tiempo a mi vida, y en otras -las que más agradezco porque me siento instrumento útil del Padre- he sido yo quien he estado en el momento oportuno en sus vidas.  Así que también me ha proporcionado los momentos perfectos para dar, para darme y es cuando más cerca de su amor me he sentido, porque confía en mí para ayudarle a otro ser humano, aunque mi corazón esté parchado.

Hoy te comparto una bellísima canción de Álvaro Fraile que se llama Algo que dar... la letra es justo esa conversación que tenemos a veces con el Padre, cuando nos preguntamos si somos suficiente para servirle.  Espero que la disfrutes.




Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... De Corazón.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Bienvenidos los cambios... todo va bien

De pronto, un día te das cuenta que la vida como la conocías ya no está... Creo que eso es lo que le está pasando en estos días a Corazón.  Me encuentro en una etapa de reajustes y no sé exactamente cuánto tiempo me tome asimilarlos. 

El cambio es una constante en el transcurso de la vida... a veces es tan pausado y casi imperceptible; otras veces es sorpresivo e impredecible, pero siempre necesitamos pausar para asimilar.  Es importante reflexionar sobre los cambios que experimenta nuestra vida, porque son base para nuestros siguientes sueños, metas, proyectos.  


Fotografía:  Mahqui Carrillo
No necesariamente son cambios drásticos, tal vez son tan simples como dejar de consumir algún alimento que siempre te ha gustado, pero que sabes que no te hace bien y lo dejas de un día para otro.  Quizá te miras al espejo y sientes que el peinado que has llevado por meses o años ya no va con la manera en que te percibes en el interior y tomas la decisión de hacerlo cortar.  Puede ser que la familia cambia de etapa y de pronto ya no hay niños en casa y ahora hay un puñado de adolescentes queriendo probar su madurez, tomando sus propias decisiones y buscando ser independientes.  

Son los cambios los que nos muestran que hay vida, que la vida no es pasiva, que es movimiento constante que arrastra, que nos lleva hacia el futuro; en nosotros está que esos cambios nos lleven a un mejor momento, a un estado de paz, a vivir de forma agradable lo que nos toca vivir.

Hace cinco meses Corazón dio un vuelco y tres meses atrás se armó de valor y dio un paso al frente para salir a lanzar al mundo su particular forma de ver la vida... y ahora son otras cosas las que cambian: la familia, los afectos, la vida... y todo ha sido para bien; eso es lo más satisfactorio, que todo cambio es para bien, aunque a veces nos parezca que como estábamos antes todo era perfecto, lo cierto es que el crecimiento interior es el que nos conduce a una mejor manera de saborear la vida y aferrarse a lo que fue, no sirve de nada o, mejor dicho, sólo sirve para anclarse y padecer.

Así que... bienvenido el cambio... bienvenido todo lo que tenga que llegar y agradecida con todo lo que tiene que quedar atrás... gracias a Dios, todo va bien.

Y a propósito de ello, te comparto una excelente canción de Álvaro Fraile, Todo va bien, porque así va la vida con sus cambios: "tan bien como lo quieras ver"...



Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.


domingo, 2 de octubre de 2016

Hay días para Corazón...

Hay días en que me siento fluir y hoy es uno de ellos.  Cuando finalmente digo:  esta soy, y agradezco a Dios ser esta, no otra, no alguien más, sino esta que tiene el alma parchada, pero libre, esta con el cuerpo dolorido, pero que me sirve para disfrutar, esta con los años encima, con canas y marcas en el rostro, pero con un semblante dulcificado por tantas muestras de amor y ternura.

Hay días en que me siento parte del todo, mínima, pero con la certeza de que nadie podría ser yo, porque a nadie se le ha caído la vida como a mí, quizá se les haya venido el mundo encima y se hayan sobrepuesto, pero no como yo, librando mis batallas, las que dan aprendizaje e impulso para seguir, para voltear la página.

Hay días, como hoy que dejo de pedir y me dispongo el alma para agradecer y dar; porque me siento llena de bendiciones y las valoro.  ¡Qué más da que el mundo no entienda! Hoy me toca a mi ser y disfrutar ser, amar y disfrutar amar, dar y disfrutar dar.  Vivir este instante que deja de ser, apenas es y respirar y sentir el latido de Corazón y mirar con ojos de primera vez y escuchar la melodía de la vida y dejarme acariciar por el viento, la lluvia, el sol y el abrazo de quien se me brinda.

Hay días en que soy reflejo de luz, remanso de paz y existe el gozo y calla el silencio... atino solo a sonreír hacia el interior para disfrutarme y ser mi cómplice y luego me vuelvo al mundo y me doy... y el mundo me recibe como un evento extraordinario y, a veces no sabe qué hacer conmigo... y puede que me mire con recelo, pero tal vez, en el mundo haya alguien que me entienda y quiera ser parte de mi vida y contagiarse de eso mismo que yo experimento hoy.

Hay días en que soy simplemente yo y voy... para ser feliz, eso basta.

Te comparto una canción de Álvaro Fraile... Voy; disfrútala.



Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Oración de Corazón

Extrañamente, aunque siempre fui Corazón, tardé mucho tiempo en descubrir que era Corazón... Digo que siempre fui, porque no hay un cambio radical en mí, sin embargo, cuando descubrí que era Corazón, algo hermoso sucedió:  la sensibilidad se puso a trabajar a mi favor y no en mi contra, lo que me ha permitido ir mejor por la vida; ya no escondiendo lo que siento, sino, disfrutándolo y compartiéndolo.  

Al tiempo que descubrí a Corazón, con Bonito... han llegado nuevas formas de experimentar lo que de por sí ya era parte de mi vida:  he descubierto que disfruto más el saberme hija de Dios, el verlo en cada detalle de la vida, el saberlo cercano, tierno y amoroso, y cosas tan cotidianas como el amanecer, la luna, las aves, una taza de café, el cariño de los amigos, la música, se han convertido en guiños del Padre... 

Hablando de música, parte fundamental de este nuevo sentir, ha sido la música de Álvaro Fraile, Sol - Fe- Andante español, de quien he compartido ya algunas canciones muy especiales para mí... Hoy, la mente y el corazón me dicen que es momento de hablar de la más significativa para mí:  Oración.

La primera vez que escuché esta canción, tengo que confesar que terminé llorando... Su melodía me sumergió en un estado reflexivo profundo, su letra me tomó de la mano y me guió por mi alma (toda imperfecta y parchada) y me llevó a un estado de indefensión ante el Padre, a decirle, esta soy, esto tengo, esto te entrego, Tú arréglatelas con eso; no puedo darte más. Pero quizá la ocasión en que más he disfrutado de sentirme así, fue precisamente cuando en un momento de oración junto con Bonito, la escuchamos juntos y sellamos un pacto de cariño y amistad en el Señor que vino a desembocar en esto para mi vida:  De Corazón Bonito.
Fotografía: Mahqui Carrillo

¡Cuántas veces le repetí al Padre, "te doy mi ingratitud, a ver si la conviertes Tú en luz"!  Y con cuánto amor me ha mostrado Su luz, y poco a poco la mía... 

Me maravillo de pensar en todo el proceso creativo de Álvaro Fraile, todo lo que tuvo que pasar para que esta joya-canción llegara a grabarse y perdida entre millones y por años, un buen día por mera providencia llegara a mis oídos y a mi corazón a través de Bonito... para hacer una especie de limpieza y permitirme ver mejor a Corazón y entregársela al Señor para que Él obrara en mí y pudiera hacer cosas que siempre quise, pero que nunca me imaginé hacer, como esto... escribir y compartir lo que pienso y siento con libertad de ser, pensar y sentir.

Gracias, Padre bueno... gracias Álvaro, gracias Bonito, gracias por todo lo que tuvo que pasar para que hoy Corazón sea la realidad que es... 

Tengo que compartirte la letra de esta hermosa canción, para que la saborees tanto como yo, mientras la escuchas... Te dejo pues Oración:


Oración
 Álvaro Fraile

Mi fuerza y mi desgana y cada vez que dudo
mis ruinas, mis fantasmas cuando me derrumbo.
Mi risa y mi nostalgia y todas mis miserias
mi suerte y mis alas, mi precio en oferta.

Mi instinto y mi consuelo todas mis torpezas
mi carga y mi silencio y la imprudencia.
Los días que me pesan y el tiempo que perdona
mi sueño, mi pereza y cuanto se acomoda.

Mi tiempo y contratiempo ideas y venidas.
Todo lo que no entiendo y mi alegría.
Tus planes mis deseos cuando no están cerca
todo esto te lo ofrezco haz tú lo que puedas.

Por cada gesto tuyo que estoy yo,
cada reglón torcido de tu amor,
te doy mi ingratitud…
a ver si la conviertes Tú en luz.



Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.


lunes, 5 de septiembre de 2016

Corazón nublado

Hay días que por más que le haga, Corazón se siente nublada... Y no es que me falten motivos para sonreír... simplemente, como que las cosas se dan de cierta manera y pues, por más que uno quiera, y con la sensiblidad dispuesta como la tengo ahora, detallitos se vuelven enormes.  Cosas que normalmente pasas por alto, en días bajos te llegan justo al punto más flaco y desatan una pequeña tormenta en el vaso de agua... y vaya que solemos ahogarnos ahí, en especial si nos cerramos.
Fotografía:  Mahqui Carrillo

Parecería que después de una racha de alegría desbordada, se vienen momentos así, para que te reacomodes, para que valores lo que has obtenido y veas en perspectiva tu vida.  Son pausas obligadas para hablar contigo mismo y con Dios Padre.  Hace poco que vivo esta etapa de sentirme capaz de ser, de vivir con más libertad de mí misma, de mis fantasmas y mis voces.  Mi pausa fue porque de pronto me cuestioné acerca de las fallas, de las de antes, de las que ya hicieron daño a alguien.  Me preguntaba si de alguna manera lo que intento hacer de mí hoy, pudiera retribuir en algo lo que ya fue, lo que ya se hizo mal.  Concluyo que no, que lo que fue, ya causó lo que tenía que causar, ya tuvo su efecto.  A la culpa le encanta aparecerse en este tipo de ambiente desolador y apabullarme... y en estos días se lo permití...   Luego, alguien muy querido me dijo:  "ten mucho cuidado con hacerle caso a la culpa, ella siempre es un golpe bajo que utiliza el enemigo para jodernos a todos. La culpa nos hace hurgar nuestro propio mal y eso no viene de Dios ni nos ayuda a ir a los demás. Muy diferente a la culpa es el arrepentimiento que nos confronta con la realidad pero siempre nos empuja a ser mejores sin caer en el autodesprecio que nos hunde."  


Así que, me sobrepongo a la culpa y me voy al arrepentimiento por lo que pude haber hecho y no hice o lo que hice mal porque no supe actuar de otra manera y busco primero perdonarme a mí misma - y vaya que soy un juez bastante duro-, y luego me pongo en las manos misericordiosas del Padre, quien siempre me recibe con ternura y me acepta rota, parchada, desanimada y me hace sentir amada sin más, sin que yo haga nada para propiciarlo.  Finalmente, oro para que todo daño, toda omisión de mi parte en la vida de otro tenga el menor efecto posible y desde lo más profundo de mi ser pido perdón y asumo las consecuencias.  


Doy gracias por los momentos nublados, porque me hacen más humana.  Agradezco infinitamente el tener la fe que tengo, el saberme hija de Dios y que, aunque sea totalmente falible, Él tenga a bien enviarme mensajes de paz y de amor a través de sus bonitos instrumentos... Hoy me toca mejorar lo que soy, por mí y por mis amados.  Sé que seguiré cayendo, y que Él me sostendrá, por tanto, no temeré.


Hoy te comparto una canción con la que me identifico plenamente... la primera vez que la escuché, pensé:  ¿Cómo fue que se metió en mi cabeza y en mi corazón el autor?  Es una más del buen Álvaro Fraile, y se llama Aunque me veas dudar, con dedicatoria especial para Bonito... 

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.


martes, 30 de agosto de 2016

Menos mal que Tú me salvas y aquí estamos con Corazón

Hoy es un día especial para Corazón.  Por acá, en mi tierra, el cielo está nublado y el ambiente es fresco; un poco de lluvia vendría a completar un día perfecto, pero, ha llovido tanto en estos últimos días y, siendo una ciudad semidesértica, no estamos preparados para recibir tanta lluvia, así que por aquí hay cierto caos y no quisiera que ver mi deseo cumplido, arruine el día de otros.  Es tan extraño cuando una bendición, como lo es el agua, llega a causar estragos, si no sabemos o no nos preparamos para acogerla, y creo que así pasa con algunos dones.

Letras: Álvaro Fraile    
Fotografía y gráficos: Mahqui Carrillo    


Corazón descubrió con unos 12 años que le gustaba escribir, que se sentía cómoda expresándose de esta manera, tal vez porque era un tanto cerrada en ese entonces, cuando la confusión reinaba entre hormonas y autodescubrimiento.  A esa edad no sabía exactamente qué decir -bueno, no hay tanta diferencia con el presente-, pero sabía que era  la única manera de que todas las cosas que daban vueltas en la cabeza podían ordenarse; así que entre lápiz y papel dejaba asomarse el corazón.  Un mal día, algo que escribió fue malinterpretado y se metió en tremendo lío... tal fue el impacto que decidió que eso de compartir ideas y sentimientos, pues como que no pagaba tan bien y desechó toda intención de escribir... salvo para hacer tareas y una que otra carta cursi para los amigos.


Sin embargo, algo que es necesario y que ha formado cauce, tarde que temprano vuelve a encontrar la manera de correr por él.  El corazón que se mantiene atado, luego tiene tanto que decir y lo hace con hambre atrasada.  Así que ya para terminar los treintas, de pronto llega algo de inspiración y sucumbió a la tentación de volver a intentar la honestidad consigo misma y dejó que las palabras volaran, llevando su pensar y sentir... pero, volvió a resultar en otro golpe con pared; siempre hay alguien que no entiende, o quizá la imprudencia se abraza al lápiz y le aconseja escribir cosas que tal vez no deberían ser escritas... el caso es que Corazón, decide que, como el escribir sacia su necesidad de expresarse, pero que corre el riesgo de no ser comprendida, ahora lo hará para sí misma... un verso, un cuento, lo que sea,  pero sólo para encerrarlo en un cajón, de manera que lo que diga, no dañe, no ofenda, no toque a nadie.


A pesar, de la insistencia de Don Corazón y sus amadas hermanas, Comis y More, Corazón se mantiene firme en su cerrazón.  Total, a quién podría interesarle lo que piensa y siente, habiendo tanta gente talentosa que con arte dice y dice bien... Pero bueno, sucedió que Dios obró, cosa que sabe hacer perfectamente bien y, al tiempo que revistió a Corazón de una extraña disposición del alma, cruzó su camino con Bonito y, él, a su vez, le dio perspectiva a Corazón... de tal manera que dentro de ese triángulo: Bonito-Dios-Corazón hubo una sacudida que echó por tierra temores y fantasmas... Dejando libre a Corazón para ser, pensar, sentir y decir con libertad; y aquí estamos.


Hace poco más de un mes que Don Corazón me lanzó el reto de escribir, en concreto de escribir un libro, pero claro que lo vi como algo abrumador... sin embargo, con esta renovada forma de percibir y sentir, me dije...  Y,¿por qué no? Total, como ejercicio catártico, puede servir... pero, como hacía mucho tiempo que no canalizaba pensamientos a través de la escritura, pues creí que iniciar con un par de comentarios en una página de Facebook podría resultar interesante... así que, con el ritmo cardíaco a mil -que sólo experimentamos cuando se mezclan el miedo y la emoción- pues creé De Corazón Bonito, pensando en compartir mensajes positivos, en un medio plagado por tonterías, dicho sea de paso que era algo con pocas pretenciones y quizá sólo para la gente cercana.  Me recibieron tan bien, que luego me animé a abrir cuenta en Instagram, en Pinterest, en Twitter y al cabo de un par de semanas, sentí que ese espacio me quedó chico y pensé en mudar a Corazón a algo más en forma, es decir, un blog, así que encomendada al Padre, abro este espacio y las ideas empiezan a llegar... De Corazón Bonito es una mezcla de mensajes, imágenes, frases, música y agradecimiento constante a Dios Padre.


En el estado de sensibilidad en el que me encuentro, la música ha tenido mucho que ver, en especial la música de Álvaro Fraile, que me ha retumbado en todos los rincones de mi ser. Bonito, fue quien me puso en contacto con ella y a él y a mí nos ha servido, como canal de inspiración, e incluso de oración, ha venido a ser un bálsamo para nuestros días y ha logrado permear a mi familia; Don Corazón y los Pollitos, terminaron por corearla y ya forma parte de las más reproducida en la casa y en el coche. 


Me he tomado la libertad de usar algunas frases de sus canciones para empatarlas con fotografías mías y  como inspiración para algunas entradas de este blog.  Es importante difundir lo que es bonito, lo que alimenta el espíritu y también es bueno darle crédito a quien lo merece... así que me animé y le envié a Álvaro,  a través de Twitter, el enlace de un par de entradas que hice inspirada en sus canciones... En el fondo, no imaginé que lo tomaría en cuenta, así que me sorprendió gratamente el ver que ambas fueron de su agrado, que les dio un me gusta, un retwit y hasta se tomó la molestia de responder con un "bonito!!! gracias!!!".  La verdad es que me emocioné mucho, pensando que después de todo, lo que dice Corazón tiene bondad y puede conectar. Llevando a Dios por delante, finalmente estoy lista para acoger las bendiciones sin que se desate el caos...  El día 2 de septiembre De Corazón Bonito cumplirá su primer mes y este ha sido un hermoso regalo.



¡Gracias, Dios mío, yo también te amo!

Hoy te comparto una de mis canciones favoritas de Álvaro Fraile, Tú me salvas, tiene un valor muy especial para mí...


Disculpa que te haya tirado tanto rollo... me dio por abrir el corazón, hoy el alma está llenita.  Nos seguimos leyendo. Que tengas una bonita vida... De Corazón.


jueves, 25 de agosto de 2016

La vida está hecha de momentos de lluvia y de sol

En la vida pasamos por muy diversos momentos.  Hay ocasiones que el sol es radiante, que todo nos sale bien, que nos va de lujo. Solemos decir que la vida nos sonríe cuando nos sentimos amados y valorados; cuando obtenemos lo que deseamos y alcanzamos las metas que nos propusimos.  En esos momentos, todo es felicidad y nos sentimos tan satisfechos que pensamos que nada puede empañar la alegría que experimentamos.  

Luego hay un inter, los días nublados,  en los que las cosas van... así, simplemente van.  No hay nada extraordinario. No vemos cambios ni avances.  Estamos como atorados... como que la vida pasa sin más.  No hay gran entusiasmo y aunque no oponemos resistencia, pues digamos que la rutina nos arrastra. 

Si prolongamos ese estado... luego viene ese tiempo en el que todo es gris, lleno de dudas, de incertidumbre, de ansiedades... digamos que nos llueve sobre mojado.  Parece que nada nos sale bien; nos sentimos incapaces, apocados ante los obstáculos o dificultades que la vida nos presenta.  Vemos lejanos los horizontes que perseguimos e inalcanzables nuestros sueños y anhelos.

No importa qué tipo de momento estés atravesando, si lo haces cerca de Dios, todo toma sentido.  Así, serás capaz de, en un día de sol, ver Su mano y Su obra en todo, en un día gris, tendrás motivos para matizar las nubes y en días de lluvia, te sentirás seguro bajo Su resguardo, y aunque te mojes, sabrás que es Su Agua de Vida la que te empapa... 

Sean como sean tus días, todo es bueno, porque en todo está Su mano providente y nunca estás solo.  Aunque el orden de las cosas sea de tal o cual manera y, aunque las consecuencias sean tajantes... lo cierto es que todo se recibe y percibe diferente si ves a través de los ojos de la fe.  Será bueno que en días de sol, agradezcas, en días nublados, agradezcas y en días de lluvia agradezcas, también... porque todo es bueno, todo te ayuda a ser una mejor versión de ti y lo que parece que ahora te pesa, será lo que en un futuro te dará herramientas y te rescatará a ti o te ayudará a rescatar a alguien de un mal momento.

La única manera de disfrutar la vida es siendo agradecidos, y sabiendo que en todo hay un propósito, aunque bajo la lluvia no lo entiendas.  Como dice la canción de Álvaro Fraile, De Lluvia y De Sol, hay que "saber reconocer colores en los charcos..." los colores que el Padre bueno pone ahí para ti.




Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón


P.D.  Te comparto el video de la canción de Álvaro Fraile... espero que la disfrutes.


domingo, 21 de agosto de 2016

Álvaro Fraile - Aunque me veas dudar





"Sólo hay tiempos en que cuesta un poco más encontrarse en algún sitio."


Para ti que buscas tu lugar en el mundo... Te abrazo... de Corazón

viernes, 19 de agosto de 2016