jueves, 30 de marzo de 2017

Hay días y días...

Hay días y días... no sé por qué, pero a veces me cuesta más ser y estar.  Me abruman cosas, me siento saturada y de pronto me parece estar en una escena de película, de esas donde el protagonista se mueve lento y todo lo demás va demasiado rápido.  Luego viene una caída de ánimo, como si necesitara un silencio que no se puede dar... aún estando a solas.  En cambio están mil ideas dando vuelta y no todas son tan lindas... pero, pues son mías y como tal las voy tratando -y a veces ignorando.  He aprendido que hay una especie de ciclo (algunos dirán que son las hormonas), en el cual voy pasando por etapas de mucha felicidad, de paz, de indiferencia, de inquietud, de desánimo... y voy sabiendo cómo llegan y las razones que las detonan... especialmente, voy entendiendo que son pasajeras.  Conocerse es sentir en libertad.  Lo mejor es que en todo momento el Padre Bueno sale a mi encuentro y a través de Su Palabra o de personas cercanas, me llena el alma de Esperanza y de Amor.  

Cuánto agradezco las muestras de cariño que son caricia para mi corazón.  Esas personitas que me regalan un abrazo cálido o que me hacen saber que les hace bien mi decir o mi hacer... no tienen idea de que también ellas llegan en el momento justo a mi vida.  En eso está la mano amorosa del Padre, que sabe cuánto lo necesito y me hace sentir su presencia en esos hermosos detalles...

Hay días y días... pero en todo momento Su Amor está... 

Hoy te comparto una hermosa canción de Abel Pintos... Arder en Libertad; me parece una letra hermosa y me topé con este video que la ilustra de maravilla... espero que la disfrutes.


Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Coincidir porque somos uno

Estoy en una etapa de mi vida en la que busco las coincidencias.  En otro tiempo, me desmarcaba. En otro momento, veía qué me separaba del resto y eso hacía que me aislara, que redujera a la mínima expresión el grupo de personas con las que me relacionaba abiertamente.  De pronto he caído en cuenta de que eso no me trajo más que cierto vacío y me imagino que, en otra proporción, es por eso que el mundo está como está.

La mayoría del tiempo optamos por ver las diferencias, los errores, las fallas... nos preocupamos tanto por no ser "igual" que los demás, y en eso coincidimos.  Si hablamos de razas, de credos, inmediatamente buscamos lo que nos diferencia del resto.  Hacemos bandos y segregamos.  Eso solo nos ha dejado discusiones inútiles y guerras sin fin.

Por qué no celebrar las coincidencias.  En primer lugar somos seres humanos, en eso coincidimos todos y sí, somos hijos del mismo Dios aunque haya muchas formas de llamarlo y otras de negarlo, pero Él es... y en Él coincidimos, también.  Todos necesitamos lo mismo para vivir:  aire, agua, alimento... y todo lo obtenemos del mismo lugar:  la Tierra.  Si somos iguales, por qué algunos tratan de destruir lo que nos mantiene vivos, buscando algo que nos separa:  el poder.

Aquí, en corto... me he dado cuenta de que soy tan parecida a la gente que me rodea en la medida en que empatizo con ella.   Disfruto lo mismo que mis personas; por algo somos cercanos. Deseo lo mismo que la mayoría de la gente que conozco: vivir en paz, con bien y en un ambiente armonioso.  Logro conmoverme con una buena canción, o las palabras profundas de un poeta, lo mismo que alguien en otro lugar del mundo. Busco lo mismo que cualquier ser humano: ser feliz.  

Concluyo que todos coincidimos, pero que a veces se nos olvida porque nos han sembrado la idea de que debe haber uno mejor que los demás... uno que se diferencie del resto y sea especial... y, en eso está ocupada la atención de la gran mayoría:  buscando ser el único.

Por mi parte, me propongo seguir coincidiendo... podré no estar de acuerdo con todo lo que pienses, pero siempre habrá algo que comparta contigo y de eso me valdré para respetarte y verte como alguien a quien apreciar.

Me encanta la canción "Somos Uno" de Axel y Abel Pintos... hoy te la comparto, ojalá la disfrutes.



Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

lunes, 20 de marzo de 2017

Se trata de vivir... de vivir feliz

Hay dos maneras de ir por la vida... una, agradeciendo y otra padeciendo...
La vida se trata de vivir, y vivir feliz.  No como algo forzoso ni forzado... Sino como una muestra de agradecimiento por la vida misma y por todo lo que en ella nos toca experimentar. Claro que hay momento para todo... incluso para sentirse triste, enojado, melancólico... porque es parte de vivir, y es parte de nosotros la capacidad de experimentar todas las emociones... eso es bueno, eso es bendición... Lo importante es que a medida que demos el espacio justo a eso que nos lleva hacia abajo, también lo vayamos soltando, para ir hacia nuestro mejor estado: la gratitud... 
En algún lugar leí, algo así: "¿Y si yo no quiero ser feliz? ¿Qué hay si yo quiero ser desdichado?"... "Pues sé desdichado si eso te hace feliz..."  A veces me pregunto por qué la gente se empeña en ir por el camino pedregoso... pero bueno, hay quien disfruta ir sintiendo las piedras...
Te comparto esto... lo escribí hace algunos años... y hoy tiene mucho más sentido para Corazón:
"Muestra tu felicidad y compártela. Date la oportunidad de hacer cosas que te proporcionen instantes de paz, de gozo, que te permitan valorarte a ti mismo como un ser feliz.
No conozco mayor felicidad que sentirse amado, y es maravilloso confiarte al Amor Perfecto de Dios. Si además te permites disfrutar del amor imperfecto de quienes amas... tienes motivos suficientes para experimentar felicidad.
Fíjate en los pequeños detalles que la Vida te regala, un viento fresco, el aroma del café, el sabor del chocolate, una puesta de sol, una luna colgada entre estrellas, personas cálidas. Agradece las sonrisas y los abrazos y entrégate a ellos sin temor.
Rodéate de gente positiva y ofrece tu buena actitud a quienes no alcanzan a ver el lado amable. Puede ser que no desaparezcan los problemas ni las dificultades, pero pasar por ellos con una sonrisa y buena actitud, aligeran en gran medida lo que tengas que enfrentar..."
Nos seguimos leyendo. Que tengas bonita vida y un Feliz Día Internacional de la Felicidad... De Corazón.

martes, 28 de febrero de 2017

En los días difíciles... Tú me salvas

Hola de nuevo... aquí Corazón reportándose.

No me ha sido fácil tener el espacio (aunque tenga el tiempo) para sentarme a ordenar mis pensamientos y todas las cosas que han pasado últimamente, no a mí... sino a mi alrededor.

Han pasado cosas tristes, de esas a las que nadie quiere enfrentarse.  Personas que estimo, sufrieron la pérdida de sus madres... otros acompañan el sufrimiento de seres queridos muy enfermos... o ellos mismos llevan a cuesta una enfermedad que les representa dolor y desgaste... hay incluso quien no sabe dónde está un miembro de su familia.  Desde luego, está quien libra luchas cotidianas porque los gastos siempre superan los ingresos, más aún si el trabajo escasea.  Bueno... hay tantos y tantos motivos para sentirse abatido.  He tratado de ponerme en los zapatos del otro y la verdad, es que pocas son las situaciones difíciles en las que me puedo imaginar cómo la pasan... en otras, definitivamente, no sabría cómo reaccionar.  Debe haber alguien en quien descansar todo el peso que llevan a cuestas... alguien que le de sentido al sufrimiento... y ese alguien solo puede ser Dios.

Dios, su amor, su ternura y su misericordia son todo lo que puede sostener a quien atraviesa la tempestad.  Las cosas no se arreglarán mágicamente... aunque para Él no hay imposibles.  Pero creo que su mayor obra es que el amor haga lo suyo.  Aunque haya silencio, de ese que ensordece... seguramente habrá un abrazo, de esos que acomodan el alma... Aunque no alcances a ver la luz, porque todo es oscuridad... seguramente habrá una mano tendida para ti, que te levante y te guíe.  En esos pequeños detalles Dios se hace presente... en esas personas que están ahí para ti, Dios te abraza y te tiende la mano.

Realmente quisiera poder hacer algo para remediar las situaciones difíciles... la verdad es que a veces no puedo ni con las mías.  Entonces, confiada en Su palabra y sabiendo que Él siempre estará, elevo una plegaria por ti y por mí... para que en todo momento nos sepamos amados y acompañados; para que aumente nuestra Fe y prevalezca la Esperanza de que el Amor es más fuerte que cualquier prueba.

Hoy te abrazo fuerte y tiendo mi mano... 

Con esta canción de Álvaro Fraile, siempre me siento acompañada... te la comparto.


Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Los amigos, reflejo del amor de Dios

Qué bendición contar con amigos...

A lo largo de la vida, nos vamos relacionando con personas que resultan afines a nosotros, aunque las personalidades sean muy distintas. Puede ser que compartamos la misma visión de la vida, que nos llenen las mismas cosas, que disfrutemos -o no- lugares, momentos... En el fondo, lo que nos mantiene cerca es que en ese otro ser nos reflejamos en nuestra mejor versión.  Para el resto del mundo, incluso para la familia, podremos estar llenos de defectos y ser, hasta cierto grado, desagradables e intolerables. Pero para alguien que coniciéndonos tal cual somos y, aún con lo que proyectamos al mundo, permanece... puedo asegurar que somos una de las mejores cosas en su vida; y ellos lo son para nosotros.

Hubo un tiempo en que me relacionaba con la gente amarrando en corazón, creyendo que así me protegía de ser lastimada... analizaba, pensaba y repensaba para darle entrada a alguien a mi fortaleza... y, quizá estuve ahí para escuchar y acompañar, pero no me confié, iba con mis cosas y mis propias fuerzas porque, aunque consieraba a mis amigos dignos de confianza, era en mí misma en quien no confiaba, yo era mi peor juez y no me sabía capaz de experimentar el cariño incondicional. No se lo recomiendo a nadie.

Definitivamente, en los momentos más difíciles de mi vida, alguien llegó y me demostró que podía llorar en su hombro y  descansar el alma en un abrazo... desde luego hablar, hablar y hablar para ser escuchada sin reproches ni recriminaciones... experimentar eso fue algo maravilloso, ahora sé que Dios estuvo ahí... y me regaló esa sensación a través de mis amigos.

Es bendición, al menos en el caso de Corazón, poder bajar la guardia, sentirme vulnerable, abrir el alma y saberme libre de expresar lo que pienso y siento... confiarme en el otro, segura de que no corro riesgo de ser juzgada y, más bien gano la invaluable escucha y el cálido acompañamiento de otro ser humano que, a su vez, deposita en mí su propia vulnerabilidad... Ahí, creo yo, el amor de Dios se manifiesta en todo su esplendor... Los amigos son el reflejo de Dios en nuestras vidas; su compañía es la promesa de Dios de permanecer siempre a nuestro lado.  Una vez más gracias a mis amigos por estar y permanecer...

Ojalá que tengas la dicha de contar con amigos y, ser tú, un amigo para alguien.

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

martes, 7 de febrero de 2017

Ahora te llaman mamá

Muchas veces deseé verte así de radiante.  

Cuando te escuchaba hablar con desesperanza, viendo pasar vida y tiempo sin que obtuvieras respuesta a tus ruegos, me sentía tan impotente por no poder ayudarte. Luego vi cómo hiciste todo lo humanamente posible, fuiste y viniste tras tu sueño de ser madre topándote con tantas negativas. Te acompañé cuando entre las manos se desvaneció la más cercana de las posibilidades.  Ahora puedo decirte que llegué a sentirme un tanto culpable por tener aquello que tanto deseabas:  hijos.

Querida amiga... esperé con tu espera (http://decorazonbonito.blogspot.mx/2016/10/espero-con-tu-espera.html) y finalmente tu paciente impaciencia se vio coronada.  No tienes idea de cómo está mi corazón por haberte abrazado estos días, por haberte visto radiante, por escuchar cómo cuatro hermosas vocecitas te llamaban mamá... Te vi realizada y profundamente agradecida con Dios.  Qué dicha que me compartieras un pedacito de tu felicidad... Así como dice tu pequeño que él nació de tu corazón... ahora están instalados en el mío.

Vuelvo a decirlo:  en Dios todo es propósito y sus tiempos son perfectos.  Hay partos rápidos, hay partos sin tanto dolor; otros son un padecer... después está el tuyo, que fue eterno, que fue sumamente doloroso porque lo que dolía era el alma, porque lo que se desgarraba era el corazón, porque lo que de pronto se perdía era la esperanza... pero sé que tú mantuviste la fe y por ella es que no te ha nacido uno, sino cuatro bellos hijos, que al verlos junto a ti y al valiente marido tuyo, no cabe duda de que Dios los diseñó para depositarlos en sus amorosos brazos.  Forman una familia hermosa.

Te dedico esta entrega, amiga querida, hermana del alma.  Esperé con tu espera y me alegro con tu alegría... Gracias por ser parte de este maravilloso fin de semana en el que Dios me bendijo acercándome a personas muy queridas para poderlas ver, abrazar y disfrutar... 

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.

lunes, 30 de enero de 2017

Escuchar el silencio

Después de algo de silencio, Corazón regresa.  Y justamente en eso estuve pensando últimamente. En el silencio.  En lo difícil que a veces resulta permanecer en silencio por lo que nos representa. Estamos tan acostumbrados al ruido, no sólo al tipo de ruido molesto, como el de los autos, las fábricas, los gritos; sino también al ruido agradable, a las voces de las personas que amamos y apreciamos, a la música que tanto disfrutamos, al trinar de los pájaros, etc.  Apagar todo ese ruido externo quizá no sea sencillo, pero al menos tenemos la noche para relajarnos y descansar de él.  Lo verdaderamente valiente es darse la oportunidad del silencio interno, ese que no dejamos que aparezca, ese que desterramos porque nos llena de inquietud, ese que no sabemos enfrentar.

Es tan fácil acallar la voz interior. Tal vez por eso nos mantenemos ocupados en lo externo, para así no enfrentar lo que en el silencio alcanzamos a escuchar en nosotros.  Si te detienes, si haces un alto y te apartas del ruido, es probable que empieces a escuchar aquello que realmente necesitas, aquello que realmente quisieras hacer, aquello que realmente te pides, aquello que realmente sientes. Quizá al principio pueda ser abrumador por los primeros reclamos, por los primeros enfrentamientos contigo mismo, pero eso será sólo al principio, mientras estableces esa relación que nunca debiste perder. Igual y te enteras de que donde te encuentras y haciendo lo que haces no eres tan feliz como pensabas, que hay sueños y anhelos que no te habías dado a oportunidad de visualizar como opción para tu vida porque el ruido exterior de los "debes de" o "tienes que" no te permitieron escucharte a ti mismo.

Sería sano que de vez en cuando nos conectáramos con nuestra voz interior, para saber lo que disfrutamos, lo que nos hace felices, lo que nos da plenitud.  Podríamos, también, reconocer lo que nos duele, lo que no sabemos manejar, lo que nos impide vivir libres.  En pocas palabras, lograríamos conocernos y podríamos, así, regalarnos la oportunidad de tomar de la vida lo mejor, lo que nos permita tener paz y felicidad; a lo mejor hasta ser agradecidos.

Desde luego, en ese silencio, podríamos también escuchar a Dios.  Nos quejamos tanto del silencio de Dios... no será que hablamos tanto, que nos rodeamos de tanto ruido que no le permitimos hablar. Esperamos respuestas de Dios: le hablamos para pedirle, y nuestra lógica nos dice que debemos esperar una respuesta -desde luego favorable a nuestra causa-.  Pero antes de eso, ¿guardamos alguna vez el silencio suficiente para escuchar lo que Él tiene para decirnos?  Sería bueno, para variar, usar el silencio a nuestro favor, perderle el miedo y abrazarlo, nos podríamos topar con una hermosa sorpresa y que nos resulte agradable escuchar lo que el Padre bueno ha intentado tantas veces que sepamos:  que nos ama y que siempre está a nuestro lado.

En fin, hoy leí una frase que me gustó mucho: 

"Hay días en que Dios parece callarse.  
No te preocupes, a veces es ese silencio íntimo 
que sólo pueden soportar los que se aman."

Así que, te propongo hacer silencio, escucharte y escucharlo a Él.

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.



viernes, 20 de enero de 2017

Basta de vacíos en el hogar

Fotografía:  Mahqui Carrillo
Es imposible que todavía pretendamos tener estas dos posturas ante la formación de los hijos:  la primera, educar como nos educaron nuestros padres.  El mundo en el que tú y yo crecimos, ya no existe, punto.  Y no dejó de existir ayer, dejó de existir mientras crecíamos, mientras madurábamos y nos convertíamos en adultos.  Atrás quedaron los benditos días en que la figura de autoridad, era eso, autoridad.  El respeto no era negociable y la vida era invaluable... Nada se quedaba al azar en cuanto a la formación en casa: había que ser honesto, trabajador, pulcro, disciplinado y eso mismo, se reforzaba en la escuela.  La segunda, darle a tus hijos todo lo que tú no tuviste y ser su amigo.  En aras de progresar, de tener lo mejor, de dar lo mejor -materialmente hablando-, se gasta la vida fuera del hogar.  Y cuando se está dentro, hay soledades y vacíos existenciales circulando bajo el mismo techo, pero aislados, ensimismados, con las miradas perdidas en pantallas de todos tamaños y mentes bombardeadas por información de toda índole.  Los diálogos se resumen a quejas, a regaños, a preguntas apuradas y a gruñidos o monosílabos forzados. Luego, cuando los hijos quieren algo, a todo se accede, para que vean que tú sí los entiendes.

Claro que en el pasado, hablar de disciplina era tema central, y la disciplina se aplicaba de manera violenta, es decir, no había mucho espacio para el diálogo; si algo tenía que hacerse se hacía o había un castigo, que generalmente era físico.  Hay quien tiene idea de que aquello sí era efectivo y que nadie creció traumado por haber recibido un golpe "a tiempo", la verdad es que es algo de lo que no estamos tan convencidos.  La buena noticia es que se acabó el abuso físico, la mala noticia es que los papás que antes fueron "abusados" por sus padres, ahora son víctimas de los hijos.  Ha quedado un hueco enorme en cuanto a la autoridad y les ha venido bien a muchos pero con terribles consecuencias.  

Es preocupante que cualquier ser humano se sienta vacío, sin sentido y sin amor... lo es más preocupante aun si se trata de nuestros niños y jóvenes.  Cuanto más se les facilita la vida, las personas han dejado de soportar, de negociar, de dialogar, de buscar soluciones... ahora es más cómodo buscar salidas en cualquier conflicto.  Los niños y jóvenes no se están sintiendo amados.  No es que falte amor, es que se les está dando de manera errónea ese amor. Y es muy lamentable que se estén acostumbrando a eso, a sentirse queridos en la medida en que se les brinden cosas y experiencias con valor monetario. Y que con tal de llevar la fiesta en paz, se les proporcionen medios para crear abismos, en lugar de buscar la forma de construir puentes.

No se puede ser indiferente ante hechos tan dolorosos como los del miércoles, cuando un muchachito lleva un arma a la escuela y dispara a la maestra, compañeros y a sí mismo.  No se juzga la vida de nadie.  Lo único que puedo pensar es en qué tan profundo era el vacío en la vida del jovencito, cuánto dolor acumulado habrá tenido... sólo él y Dios lo saben.  Y es alarmante pensar en la cantidad de seres heridos que andan circulando por ahí,  y que bajo una apariencia normal, son bombas de tiempo.

Si antes era triste ver ese tipo de noticias, un tanto ajenas a nosotros... no es nada agradable saber que ya no fue en otro país, en otra realidad;  es en México, es en nuestra realidad.  Lo rescatable es que a pesar del afán de amarillismo y morbo de algunos medios, la sociedad buscó estar por encima de eso y rechazó participar en un circo innecesario e irrespetuoso ante el sufrimiento de las familias afectadas.

En Dios todo es propósito, aun el dolor.  Así que valga esta sacudida para voltear a ver a nuestras propias vidas y las de nuestros hijos; las de aquellos que nos rodean.  Busquemos miradas, dejemos de ver a través de los demás, hagamos costumbre el ver a los ojos, a veces eso basta para sentir que existimos.  Abracemos... y dejémonos abrazar.  Por experiencia digo esto, yo soy de abrazar, me abalanzo sobre la gente... pero me cuesta mucho recibir un abrazo (ya sé, eso es muy raro, pero, así es Corazón). Digamos los te quiero y los te amo, esos no son para fechas especiales, son para personas especiales.  

En fin, no vivamos en una casa, formemos un hogar.

Nos seguimos leyendo.  Que tengas bonita vida... de Corazón.


lunes, 9 de enero de 2017

Corazón va iniciando el año

No estaba segura de cómo iniciar este año... ¿qué decirle al mundo desde Corazón?
Habiendo tanta preocupación por cómo sobrellevar la cuesta de enero, aún con todas las buenas intenciones, y las resoluciones elaboradas, casi siempre a las apuradas del primer día del año. 

Los que se sientan frente a un escritorio a "ver por los menos afortunados" resulta que nos creen tontos y con la mano en la cintura dejan caer una serie de aumentos de precios a cosas que, aunque no consumen los que menos tienen, finalmente pagan en el aumento a todo, y entonces sí les afecta... así que tal vez mi agradecida manera de ver mi inicio de año, por las bendiciones que me alcanzan esté un tanto fuera de lugar en estos días.
Gracias a Dios, no puedo dejar de tener esperanza en que la gente se sobrepone y que, al menos en la región en la que vivo, se mantiene aferrada a trabajar y a sacar adelante familia, sueños, proyectos...

Por otro lado, el año que se fue me dejó una espinita en el alma, y la dejó ahí alguien querido. Yo estoy tranquila porque si algo he logrado asimilar en el camino es que se vive desde lo que hemos aprendido y con aquello que nuestra razón y el amor que se nos ha profesado y hemos hecho nuestro nos permite. Así que lamento que el dolor de este alguien querido haya actuado por él... pero en mí no hay daño y aunque sé que nunca he sido  santa de su devoción... ojalá la vida nos permitiera algún día soltar lo que siempre nos separó. 

Ayer escuché unas palabras fuertes y conmovedoras de mi actriz favorita, Meryl Streep, y terminó su discurso citando a la también actriz, recién fallecida, Carrie Fisher, diciendo: "Toma tu corazón roto, ¡conviértelo en arte!". Esa también es mi propuesta para el año que  apenas comienza; vivir es un arte y por más roto que tengas el corazón hoy, la única manera de curarlo es convertirlo en arte, es convertirlo en vida... en vida y luz.

Voy por un año mejor, porque esa es la finalidad de la vida... que vayamos mostrándonos más seguros, más felices, más agradecidos, más dispuestos, más sabios... así lo que venga será aprendizaje y no anclas.  Vamos dejando nuestra oscuridad y dejémonos llenar de luz... porque esa luz nos habita y es nuestra tarea permitir que llegue a la vida de los demás, aun cuando estén ocupados rumiando sus penas y sinsabores.  Lo suave, lo dulce, lo tierno y lo blando, es capaz de vencer la dureza... todo es cuestión de paciencia y fe.

Estoy feliz porque desde Corazón he encontrado mi esencia y me he reconciliado conmigo, con lo que fui, con lo que jamás pude ser... y el Padre sigue siendo generoso con sus guiños... cuando alguien me hace saber que me aprecia, me quiere, que algo de mí le causa algo positivo... entonces caigo en la cuenta de que, aunque sea muy veladamente, se alcanza a ver en mí Su amor y Su luz... y eso es impagable y me compromete a ser mejor instrumento.

Gracias por seguir acompañándome, te deseo lo mejor en este año que ya arrancó y nadie detiene.

Nos seguimos leyendo. Te deseo bonita vida... de Corazón.

sábado, 31 de diciembre de 2016

¡Feliz 2017!

Agradecida con el Padre bueno que llenó el año que concluye de bendiciones, de momentos hermosos, de gente bonita, de música para el alma y, sobre todo, de la inspiración y el valor suficientes para que Corazón saliera a la luz y empezara a compartir su forma particular de ir por la vida con quien quiera leerla...

Agradezco cada visita... ojalá hubiera comentarios para saber de ti, para comprender por qué viviendo tan lejos te llama la atención y te tomas el tiempo de leerme. Agradezco tus palabras de aliento a ti que vives cerca, que me has hecho saber de manera personal que leerme te hace bien.

No hay más que decir por ahora... me dispongo a disfrutar en familia agradeciendo las bondades del 2016 y a unirme a la esperanza de todos de que el 2017 será un año muy bendecido.

Te abrazo con cariño. Nos seguimos leyendo. Que tengas bonito 2017... de Corazón.